La Ley de la Gravedad y los últimos colapsos estructurales en España y en Italia

José-Carlos Salcedo. Arquitecto.
Grupo de investigación de Construcciones Arquitectónicas. Universidad de Extremadura.
Profesor visitante en la Escuola di Architettura de Florencia.
16 de agosto de 2018


Asistimos atónitos en las últimas fechas a colapsos estructurales sin precedentes. Hacía muchos años que en España no colapsaba una estructura reciente bien proyectada (como la dársena del puerto de Vigo), o en Italia (como el viaducto de Génova). No son los únicos casos, pero sí los más llamativos, que han coincidido en una semana. ¿Qué está pasando? 

Mientras nuestra sociedad se enfrascará ahora en la búsqueda de culpables, es oportuno y necesario hacer un análisis desde la Universidad (entiéndase la buena Universidad), esa que puede dar un diagnóstico certero, objetivo e imparcial, riguroso, crítico y comprometido con la seguridad de las personas y la sociedad a la que pertenece. De manera transparente y a través de datos (hechos) que cualquiera sin muchos conocimientos sabe o puede contrastar: 

Hay que decir, que en los últimos años de la ingeniería estructural, estábamos estudiando las cuestiones de deformaciones, vibraciones, durabilidad, sostenibilidad, etc (cuestiones que denominamos “de servicio”, es decir, de “segunda división”) frente a otras que creíamos tener ya perfectamente resueltas y superadas, que llamamos de “límites últimos” que son las que causan los colapsos. Pero las estructuras colapsadas últimamente han fallado todas por problemas de equilibrio y estabilidad, es decir, por lo más básico, que no es necesario siquiera venir a la Universidad para comprenderlo. He visto en los libros de mi hijo con 12 años explicar de una manera muy correcta los tipos de estructura de los puentes y como funciona el hormigón armado. 

En el caso de los dos siniestros recientes de Vigo y de Génova, ya sabemos a ciencia cierta que el colapso se ha producido por la oxidación del acero del hormigón armado, que provoca la rotura súbita y sin aviso previo. Y que ese proceso de oxidación (natural) se ha producido por la falta del necesario mantenimiento que requerían estas estructuras, con excusas variopintas por parte de las Administraciones presuntamente responsables del mantenimiento (o de supervisión de las empresas encargadas del mantenimiento). Analicemos la cuestión un poco más en profundidad y las excusas que nos están dando para no cumplir la Ley (la Ley de la Gravedad, no las leyes humanas que se hacen e interpretan al antojo político o técnico-político): 

Es bien conocido que las estructuras de hormigón armado en todas sus formas (armado, pretensado o postensado) requieren unas grandes tareas de mantenimiento (hecho 1) que son costosas (hecho 2) y que casi no se ven (hecho 3 y determinante). 

Requieren mucho mantenimiento porque dentro llevan acero. El acero es un metal (término griego que significa “raro y difícil de encontrar” porque nunca se encuentra en la naturaleza “hierro” tal cual, sino “óxido de hierro”). Es decir, que lo "natural" en el hierro es estar oxidado. El hierro volverá a la naturaleza, más tarde o más temprano, en forma de óxido, y lo único que técnicamente se puede hacer es alargarle su vida útil, a costa de los grandes trabajos de mantenimiento que requiere contrariar a la naturaleza. Lo de meter el hierro dentro del hormigón le produce una protección (física y química) que hace que dure más que sus constructores, pero esta protección no es eterna. Esto se sabe desde hace mucho tiempo y ahora la sociedad puede constatarlo en forma de colapsos estructurales y sus consiguientes pérdidas humanas y materiales, a las que no estaba acostumbrada en países desarrollados. 

Nótese que existen (desde hace miles de años) otros sistemas estructurales y materiales que no requieren tanto mantenimiento y que se podrían seguir utilizando también mejorados con los nuevos mejores materiales, controles, sistemas de cálculo, etc. Son sistemas contrastados por la experiencia, pero asistimos a su generalizado desprecio y a la especulación con nuevos sistemas más espectaculares que tienen más coste, mucho más mantenimiento y además, en caso de fracaso, colapsan de manera súbita y sin previo aviso, como los tirantes omnipresentes en todos los puentes “tipo Calatrava”. 

Cuando la Administración decide promover las infraestructuras esto no se tiene demasiado en cuenta y cada vez las estructuras se proyectan “con” (no me atrevo a afirmar “para”) un mayor mantenimiento (hecho 4º). De tal manera que el presunto ahorro en la contratación de obras de determinados sistemas estructurales y materiales se acaba pagando con creces en el capítulo de mantenimiento continuado (durante toda la vida útil de las infraestructuras). 

Todos hemos experimentado alguna vez comprar una impresora de ordenador muy barata, que nos ha salido cara a base de cartuchos de tinta. En ingeniería, se empezó con los ascensores, usted puede instalar una plataforma elevadora en su casa por poco dinero, pero tendrá que pagar todos los meses un “mantenimiento obligatorio” que cuando se jubile se le puede llevar el 30% de su pensión, naturalmente la normativa de los ascensores cambiará “por su propio bien” (“por seguridad”) cado pocos años, aprobada por unos políticos en contacto directo con los monopolios de las grandes empresas suministradoras e instaladoras. 

Esto ya está trasladado a la contratación oficial de todo (de las obras y hasta de los servicios). “¡Qué tendrá la basura que todas las empresas la quieren!”. Las empresas adjudicatarias (de la obra y/o del mantenimiento) hacen el agosto y la Administración lo sabe y no lo impide. En las obras de infraestructura (con cantidades astronómicas) se cumple aquello de “cuanto más grande es la mentira menos se ve”. Podemos tener (como en Génova) el viaducto por encima de los edificios, pero nadie se había dado cuenta.

DÁRSENA DEL PUERTO DE VIGO EN LOS PRIMEROS MOMENTOS TRAS EL COLAPSO.
FUENTE DE LA IMAGEN: AGENCIA EFE.

VIADUCTO DE GÉNOVA (PROYECTADO POR EL INGENIERO MORANDI), FOTOGRAFIADO ANTES DE SU COLAPSO.
FUENTE DE LA IMAGEN: VIGILI DEL FUOCO.

VIADUCTO DE GÉNOVA TRAS EL COLAPSO.
FUENTE DE LA IMAGEN: VIGILI DEL FUOCO.

ESQUEMA EXPLICATIVO DEL VIADUCTO DE MORANDI.
EXCELENTE TRABAJO GRÁFICO REALIZADO POR NACHO CATALÁN Y RODRIGO SILVA, PUBLICADO EN EL PAÍS.

Otros sistemas, consagrados por la experiencia y más baratos.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en realidad la comparación es un método científico de generación de conocimiento. En Extremadura contamos con las mejores estructuras de todo el imperio romano y que aunque sean viejas, nos cuentan muchas cosas aplicables a las estructuras actuales si sabemos leerlas. En el puente romano de Alcántara hay una inscripción que dice “este puente construido por el arquitecto Julio Gayo Lacer durará mientras dure el mundo” y de momento van 2000 años y hasta sigue siendo el punto más ancho de la carretera que soporta.“Pontem perpetui mansvrvm in secula mundi”. 

Son estructuras del siglo I después de Cristo que siguen en perfecto estado de funcionamiento 2000 años después casi sin mantenimiento y han superado hasta guerras y siglos del más absoluto abandono. Otro ejemplo es la presa de Proserpina (de arquitecto desconocido). Casi a modo de gracieta, los ingenieros de la Confederación Hidrográfica del Guadiana te dicen con respecto a su parque de presas: “Todas las presas son de tiempos de Franco y luego tenemos esta de Proserpina, que tiene 2000 años”. Me gustaría recalcar que no sólo son restos arqueológicos, llevan 2000 años y siguen funcionando como si tal cosa, cumpliendo la función para la que fueron diseñadas, en contraste con las infraestructuras que hoy se hacen, que si llegan a los 100 años será con un mantenimiento que supera su inversión de construcción y con un reemplazo que nadie ha contado a la sociedad, que se cree que van a ser eternas. 

Vitruvio, también arquitecto romano, fue el primero en escribir sobre Arquitectura y nos dijo que la Arquitectura tenía tres patas que la soportaban y le daban su sentido: la función, la construcción y la forma. En la construcción racional, la forma debe ser el resultado de las dos anteriores. Es decir, resultado de una construcción para satisfacer una función (un puerto, un viaducto elevado…). Sin salir de Extremadura, en el río Guadiana, podemos comparar cómo los romanos salvaban el río con una serie de arcos sucesivos que ya llevan 2000 años funcionando con escaso mantenimiento (es el puente más largo del imperio romano), mientras la Junta de Extremadura (en el mismo río y a escasa distancia) eligió un puente de Calatrava con un costoso arco central mixto de hormigón armado y celosía de acero y tirantes de acero, muy bonito pero con un coste desorbitado y unas costosas tareas de mantenimiento, que es técnicamente imposible que pueda durar 2000 años. Podemos estar seguros de que cuando el puente de Calatrava tenga que ser demolido por oxidación, el romano nos ofrecerá una plataforma excelente para filmar la demolición.

Y es que últimamente los puentes más que “puentes” parecen “monumentos al puente” contra la lógica vitruviana y eso tiene sus responsables: Los que prefieren invertir en inauguraciones (de réditos políticos seguros) frente a un mantenimiento de construcciones ya existentes que no se aprecia y que por tanto no da votos. 

La crisis.

Todos hemos podido comprobar que, desde la crisis, hay muchos más coches esperando a la grúa en los arcenes, también, los vendedores de neumáticos te dicen que con la crisis venden menos, aunque paradójicamente los coches son más viejos y por tanto tendrían que vender más. Por desgracia, en las crisis, de donde primero se ahorra es del mantenimiento.

En el caso de las obras de infraestructura, sucede lo mismo. Las actuaciones de la Administración (decididas por políticos) se dirigen más a las obras que pueden ser inauguradas y recibir réditos políticos a corto plazo, que al mantenimiento (que no se ve). Las empresas con contratos de mantenimiento de infraestructuras, de donde primero pueden “sisar” es del mantenimiento, a veces haciendo “el paripé” (curiosa palabra que existe en español y en italiano y que no tiene traducción al inglés, porque no existe en la mentalidad anglosajona). 

Algunas de las excusas de los responsables políticos ante los colapsos.

La discusión entre el Ayuntamiento de Vigo y la Autoridad Portuaria de la misma ciudad vamos a dejarla fuera de este artículo porque ofende a la inteligencia y es como lo primero que se le ocurre a un niño cuando le han pillado con las manos en la masa. Parece que todos los responsables conocían el mal estado de la dársena del puerto y nadie realizaba tareas de mantenimiento porque se encontraba “al otro lado”, entre la ciudad y el puerto. Esa interpretación de la “tierra de nadie” les ha servido hasta hoy en "vía administrativa", pero ahora será un juez quien interprete y no van a tener donde esconderse. Lo inédito de este caso es que el actual Alcalde fue además el presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, o sea, que será para nota si se libra, aunque como no ha muerto nadie (afortunadamente), seguro que lo arreglan con dinero público, ese que “no es de nadie”, como dijo en su día una actual ministra. 

Lo del Ministerio del Interior italiano culpando a la Unión Europea por los recortes es otra antología del disparate (después de haber asegurado en 2013 su movimiento “Cinco Estrellas” que era “un cuento” que el viaducto Morandi pudiera derrumbarse). Si tiene usted poco dinero, gástelo primero en lo más importante, en lo que afecte a la seguridad de las personas, que en este caso se ha demostrado que era en el mantenimiento de ese viaducto. ¿Nos apostamos algo a que con dinero público ha realizado usted inauguraciones de obras nuevas?. 

El "papel" de los técnicos asesores de los responsables políticos.

Si en la Universidad explicamos esto en clase, los ingenieros de la Administración lo deben saber también, porque han pasado por estas aulas. A los funcionarios de la Administración (yo lo soy, en excedencia voluntaria), nos corresponde supervisar las tareas de proyecto, contratación, construcción y mantenimiento de las edificaciones y de las infraestructuras, y somos por tanto responsables. Pero se observa que los técnicos de las Administraciones si son buenos son silenciados, y encima (los politizados) embarran el terreno de juego, en los medios de comunicación y en el juzgado, colaborando activamente en el intento de engaño a la sociedad y al juez (si se deja). Algunos salen en los medios intentando distraer la mirada del público, como prestidigitadores, hipotecando la credibilidad de todos los funcionarios públicos: Que si la sobrecarga de un concierto pesa demasiado. Que si la acción de los saltos de un concierto es “dinámica” y no estaba prevista. Que era de madera (cuando la madera no era más que el solado sobre una estructura de hormigón). Que el puente de Morandi tiene un diseño inadecuado (tan malo no debe de ser cuando llevaba 50 años en pie). Que si cayó un rayo en ese momento o llovía mucho… Son excusas sin más sentido que el de distraer la atención. 

Esta actitud irresponsable explica por qué cada vez más ingenieros y arquitectos funcionarios responsables abandonamos nuestro politizado trabajo en las Administraciones Públicas y engrosamos las filas del profesorado de la Universidad, porque aquí (al menos de momento) se nos permite cierta libertad de cátedra y explicarle a la sociedad (de manera rigurosa, y socialmente comprometida) esto: 

Conclusión.

La Ley de la Gravedad es la única ley que se cumple siempre en España (y en Italia), todo el mundo tiene que cumplirla y no está sometida a las interpretaciones interesadas de nadie, ni de los políticos ni de los arribistas que medran a su alrededor (sean funcionarios, empresarios o periodistas). O tenemos claro esto, o vamos a ver cada día más colapsos estructurales con daños humanos, cosa que ya creíamos olvidada. Porque la naturaleza no descansa.


Deseamos una pronta recuperación a los 377 heridos en Vigo, y al número indeterminado de heridos de Génova. 
Descansen en paz los 43 muertos del colapso del viaducto de Génova. 


Notas: 
Sisa: Parte que se defrauda o se hurta, especialmente en la compra diaria de comestibles y otras cosas (diccionario de la RAE). 
Arribista: Persona que progresa en la vida por medios rápidos y sin escrúpulos (diccionario de la RAE).
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